El siguiente texto es un fragmento de mi artículo publicado en la Revista Cultural Kristof de Curaçao, la cual dedica la totalidad de su último número (diciembre 2019) a temas migratorios. La economía de un país puede compararse, en términos prácticos, con la de una familia. Cuando dentro de una familia se compra un bien material o se paga un servicio, ellos obtienen algo a cambio por su dinero. De algún modo, el dinero “se queda” dentro del entorno familiar porque es “sustituido” por algo del mismo valor. Sin embargo, cuando la misma familia hace regalos o donaciones, el capital familiar disminuye. Es lógico aspirar a que la cantidad que se gasta en regalos o donaciones, no descapitalice a la familia. En este sentido, el dinero que se envía desde Curaçao a otros países, bien sea por la vía de remesas a Latinoamérica o a familiares en Holanda, es dinero que deja de circular en la economía local. Es realmente una forma de descapitalización del país. Si pasamos en h...